Interferencias en la comunicación

comunicacion¿Cuántos malentendidos ha habido a lo largo de tu vida por las interferencias en la comunicación? ¿Cuántos problemas podríamos haber evitado si antes hubiéramos pasado más filtro o simplemente hubiéramos preguntado directamente en lugar de interpretar?

Antes de hablar de las interferencias, vamos a recordar qué es exactamente la comunicación, un recurso que, a pesar de que todos lo conocemos y lo utilizamos a diario, a veces falla.
La comunicación es un proceso mediante el cual proporcionamos o intercambiamos información. Cuando comunicamos podemos expresar una duda, una crítica, una opinión, un consejo, una afirmación, un deseo, una confidencia… También expresamos emociones (alegría, miedo, ira, tristeza…), y lo hacemos con un objetivo (conseguir la atención del otro, pedir ayuda, sentirnos queridos…).
En el colegio nos enseñaron que en la comunicación hay un emisor, un receptor y un canal de comunicación, y que durante el proceso se produce retroalimentación.

Parece fácil…, entonces… ¿por qué surgen malentendidos? ¿Por qué a veces parece que hablemos idiomas distintos? Porque hay diferentes interferencias en la comunicación, ¿te apetece conocer cuáles son?
Básicamente, podemos dividir las interferencias en la comunicación en interferencias externas e interferencias internas.

A su vez, las interferencias externas se dividen en:

  • Ruidos del ambiente: por ejemplo, el ruido de los coches, conversaciones ajenas, el ruido de la ducha… cualquier ruido que provenga del exterior y que dificulte la comunicación. Imagina esta situación: tú estás en una habitación de la casa, la lavadora está puesta y hace ruido, otra persona está a punto de salir y mientras sale por la puerta te dice algo, tú contestas “¿qué?” y no recibes respuesta, crees que habrás oído mal y que realmente no te han dicho nada, la otra persona cree que lo has oído a la primera y entiende que has recibido el mensaje. Más tarde se producen los “si te lo dije”, “no, no me dijiste nada” y empieza la discusión. ¿Cómo evitarlo? El emisor del mensaje debería asegurarse de que el receptor lo ha recibido: un simple “¿me has oído?” o un “¿vale?” facilitaría las cosas y evitaría estas discusiones.
  • Ruidos semánticos: tienen que ver con el significado de una palabra o frase. Hay palabras que pueden significar varias cosas, y cada uno puede interpretarlas de una manera o de otra. Por ejemplo, imagina que un amigo te dice “Nos vemos mañana en el banco de mi calle”. Imagina también que en su calle hay una oficina de una entidad bancaria y también un banco para sentarse. Puede ser que tú des por hecho que quiere que os veáis en la oficina del banco y que él dé por hecho que entenderás que quiere que os veáis en el banco para sentarse (o viceversa). Por eso, es importante asegurarse con una pregunta como “¿En la oficina o en el banco de sentarse?”.
  • Ruido técnico: está relacionado con las nuevas tecnologías, y tiene lugar cuando e-mails o mensajes de WhatsApp se pierden por el camino, cuando no sabemos con qué tono se ha emitido un mensaje y, por lo tanto, lo interpretamos y eso provoca discusiones que de haberlo hablado cara a cara seguramente se habrían evitado.

Así que, a partir de ahora, cuando intentes comunicar ten en cuenta cada uno de estos filtros. Algunos no los podemos evitar (como el ruido ambiental, por ejemplo), pero sí que podemos tener en cuenta que existen y asegurarnos de que el mensaje llega correctamente.

Cuando tengas que llevar a cabo cualquier tipo de conversación y sobre todo si es incómoda o comprometedora (hablar con tu jefe de un tema delicado, pedir un favor, llegar a acuerdos con tu pareja o con tu ex…), aparte de las interferencias externas, ten en cuenta también las interferencias o filtros internos:

  • Tus creencias: todos tenemos unas creencias propias sobre cualquier tema, y a veces pensamos que a los demás les gustaría lo mismo que a nosotros y no es así. Por ejemplo, cuando tú te sientes mal, a lo mejor te gusta que te pregunten qué es lo que te pasa, y por eso entiendes que si ves a otra persona que está pasando un mal momento, agradecerá que le preguntes, pero quizá las creencias de esa persona son totalmente contrarias y cuando está mal lo que necesita es no hablar del tema o que la dejen sola, y si le preguntas puede que le siente mal y tú no entenderás por qué se ha enfadado “¡encima que me preocupo por ella!” y al revés… si ella no te pregunta cuando tú estás mal puede que lo tomes como una falta de interés por su parte y en realidad según las creencias de esa persona lo que está haciendo es respetar tu espacio.
    Entonces… ¿qué hacemos? Es importante conocer las necesidades de cada uno y respetar los tiempos: si alguien no quiere recibir ayuda, no insistas, cuando la necesite te lo dirá. Y si tú necesitas ayuda seguro que sabes a quién pedirla. No estamos en la mente de los demás, y no podemos saber qué necesitan en cada momento, entonces… ¿por qué no preguntamos y nos dejamos de interpretaciones?
  • Tu estado de ánimo: cuando estamos “de bajón” es probable que aunque los mensajes que nos emiten sean positivos (o neutros) los recibamos de manera negativa: ante un mensaje como “me gustó mucho el regalo que me enviaste”, en un momento dado podemos pensar “sí, claro, seguro que me lo dices para que no me enfade”. O puede que queramos comunicar algo y acabemos diciendo algo que no se parece demasiado a lo que queríamos expresar.

Así que a la hora de recibir información fíjate en tu estado de ánimo y piensa si no estarás interpretando según te sientas. Y a la hora de comunicar tenlo en cuenta también y pregúntate ¿crees que es buen momento?, ¿me siento lo suficientemente relajado o lo suficientemente fuerte?

  • Tus expectativas: está bien que te prepares para la situación, está bien que pienses en las posibles opciones de respuesta del otro para estar preparado, pero tampoco podemos adivinar cómo va a ser su reacción, así que mejor no montarse muchas películas y así evitaremos miedos o esperanzas.

– Tus esperanzas: una cosa es lo que te dicen y otra lo que te gustaría que te dijeran, y, por lo tanto, lo que entiendes según tus deseos. Si alguien te dice “eres una persona muy interesante”, es probable que lo que quiera decir sea eso mismo “eres una persona muy interesante”, y no “me muero por ti”.

– Tus miedos: en la misma línea del punto anterior pero anticipando una interpretación negativa. Si te dicen “cuando tengas un momento me gustaría hablar contigo”, pueden ser muchas cosas, y sí, puede que conozcas a la otra persona e intuyas por dónde pueden ir los tiros, pero a veces los miedos nos juegan malas pasadas, y anticipamos situaciones que después no se producen, y mientras llega y no llega esa conversación lo pasamos mal.

Con esto no digo que dejéis de pensar en posibles opciones cuando tengáis que comunicar o cuando os vayan a comunicar algo, simplemente que tengáis en cuenta que existen estos filtros y que no os anticipéis de manera errónea, que los uséis de manera óptima y que cuando queráis expresar algo lo podáis hacer de manera asertiva y con todos los recursos que tenéis y que os puedan servir en cada momento.

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